05 de Septiembre de 2009
“LA DISCIPLINA DE LA ADORACIÓN”
Verso para Memorizar: “Entonces Jesús le dice: vete, Satanás, que escrito está: Al Señor tu Dios adorarás y a él solo servirás”. Mateo 4:10
Lectura Bíblica: Juan 4:21-24
Objeto de la Lección: Comprender que la adoración a Dios por las hermanas es de mucho beneficio.
COMENTARIO: Adorar es experimentar la realidad, tocar la vida; es conocer, sentir, experimentar a Cristo resucitado en medio de la comunidad congregada; es una penetración en la gloria de Dios; aún mejor, es mejor ser uno invadido por esa gloria de Dios. Dios busca activamente adoradores, Jesús declaró: “Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en Espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren”. Juan 4:23. Dios es el que busca, atrae y persuade. La adoración es una respuesta humana a la iniciativa Divina. La adoración es nuestra respuesta a las proposiciones de amor del Padre. El formalismo y los ritos, no producen la adoración, ni tampoco el dejar de usar el formalismo y los ritos. Si el Señor ha de ser el Señor, la adoración a él debe tener prioridad en nuestra vida. Según las prioridades divinas, la adoración va primero y en segundo lugar, el servicio. En nuestra vida se debe acentuar la alabanza, la acción de gracias y la adoración. El servicio fluye de la adoración.
La genuina adoración solo tiene un líder: Jesucristo. Cuando hablamos de Jesús como el líder de la duración queremos decir, ante todo, que el esta vivo y presente entre su pueblo; su voz puede ser oída en el corazón de ellos, y su presencia se puede experimentar. En segundo lugar Cristo esta vivo y presente con la facultad de realizar todos sus oficios. En la adoración tenemos la tendencia, a considerar a Cristo solo en su oficio sacerdotal, como Salvador y como Redentor. Pero Él nos enseña acerca de la justicia. En tercer lugar, Cristo es líder de la adoración, en el sentido de que solo Él, decide qué instrumentos humanos han de ser usados, en caso de que haya de usar algunos. La alabanza nos lleva a la adoración.
PREGUNTAS PARA ESTUDIO
CONCLUSION: Si la adoración no nos cambia, no ha sido adoración. Estar delante del Santo de la eternidad equivale a cambiar. Los resentimientos no pueden retenerse con la misma tenacidad cuando entramos en su bondadosa luz.
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